La bajada de esquí mas larga del mundo

Axel Naglich y Peter Ressmann, dos esquiadores de Kitzbuhël, han conseguido llevar a cabo el descenso más largo del mundo, el del Mount St. Elias (5.489 metros)

Naglich (39) llevaba ya tiempo con los ojos puestos en este gigante del Pacífico, Mount St. Elias. Esta vez, su segundo intento y en dos etapas, Naglich y su compañero Peter Ressmann se han convertido en los primeros en esquiar la mayor pendiente del mundo, un descenso desde 5.489 metros sobre una línea de alrededor de 20 kilómetros desde la cumbre hasta el mar. No había margen para el error en un descenso por laderas de gran pendiente (hasta 60 grados) cubiertas de hielo e innumerables grietas glaciares. Además tuvieron que mantener la máxima concentración, ya que existía un peligro constante de desprendimientos.

La expedición empleó un total de 11 días en la ascensión y 3 en el descenso. Para este deportista extremo, ésta ha sido su máxima experiencia: “La tensión y el esfuerzo son irresistibles y el peligro de muerte esta omnipresente en esta montaña”.

Las mayores nevadas del mundo suceden en esta parte del mundo, y en una ocasión tuvieron que quitar como locos la nieve a paladas para poder abandonar el campamento y buscar un sitio seguro en una cueva en la nieve. Una expedición americana que hace varios años intentó ser la primera en descender esquiando la montaña fracasó en el intento. Los dos esquiadores murieron y sus restos descansan bajo el hielo en una ladera próxima a la cumbre. Naglich y Ressman se sienten muy orgullosos de la dimensión de su esfuerzo: han sido la decimotercera expedición que intenta hacer cumbre y la primera que ha logrado llegar al pico del “monstruo”, como la describe Naglich, en los últimos cinco años.

De su experiencia en este descenso hay algunas anécdotas inolvidables: “En una ocasión no me puse los guantes de esquí en la tienda durante la noche. A la mañana siguiente tardé una hora en ponérmelos. Si no hubiera conseguido metérmelos, no habría podido bajar”, contaba Axel Naglich.

“Se trata probablemente de un récord mundial de esquí, pero no hemos descendido la montaña para entrar en el Guinness…”, comentaba sonriendo Axel Naglich. “Es un sentimiento muy especial y te sientes tremendamente agradecido de estar vivo cuando has estado a punto de perderlo todo en tantas ocasiones”, contaba Alex Naglich.

 

Fuente: Nevasport 

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