¿Donde me pongo?

Expedicion Peru

Expedición Peru 2000

 

Por Juan Ballesteros, Héctor Martínez, José Mª Barahona, Fernando Gómez y José Mª Jiménez

Todo empezó con una idea de un componente de la expedición, al que más tarde nos uniríamos los demás,

Cinco en total: Juan, Piti, Barahona, Fernando y José Mª.

Tras un duro año de trabajo vimos realizado este sueño que ahora os relatamos.

Respecto al tema de patrocinadores y subvenciones a nuestro gusto poco mal y tarde, pues un año después de la actividad todavía faltaba alguna limosna por recibir. En nuestra modesta ciudad lo que no sea un balón sobra, y como fue de lógica el coste de la expedición salio de ……….

Tras un duro año de trabajo vimos realizado este sueño que ahora os relatamos.

Concluido en gran parte el equipaje, material y demás cosas (pasaportes, vacunas, cambio de moneda, etc.) nos dispusimos a empezar nuestra hazaña. Salimos un 28 de Junio rumbo Lima. En nuestras metas estaban los esplendorosos, además de arrogantes Alpamayo y Quitaraju; pero si os contamos la verdad, teníamos más inquietud con lo de montar en el avión (era nuestra primera vez).

Ya en Lima, pernoctamos en un hotel y al día siguiente cogimos el colectivo que nos llevaría a Huaraz, en el Callejón de Huaylas, Cordillera Blanca.
Desde Huaraz, al segundo día de estancia, nos dirigimos al Glaciar del Pastorouri, situado al sur de la ciudad y bajo sus glaciares a más de 4.900 m. Escalamos en los serács para entrar en contacto con la nieve y la altura. Nos dimos cuenta enseguida de que no éramos tan chulos y tampoco meamos colonia.

– Chico, ¡qué dolor de cabeza!, si tampoco hemos subido tanto.

Al día siguiente participamos en una competición de escalada que había en Huaraz, con motivo de la Semana del Andinismo; con más meritos que satisfacción de nuestros resultados en la misma.

Nos despertamos pronto, desayunamos y quedamos con nuestro cocinero contratado a través de una agencia local; se llama Fortunato, y también nos acompañaría su sobrino Jerónimo, que más tarde seria el pilar de nuestro éxito en el Quitaraju y Alpamayo.
Concluidas las compras nos disponíamos a organizar la aclimatación en la Quebrada Ishinca. Tuvimos que retrasar la salida un día, debido a un zumo de frutas con huevo, que dejó en K.O. técnico gastroenteristico al tío Chema.

Por fin pudimos partir. En la Quebrada Ishinca permanecimos 5 días, subiendo a los dos nevados previstos, Urus e Ishinca. Los dos primeros días con algún síntoma de estos: garganta hinchada como si te hubieras comido todo el algodón de una farmacia y cabeza como la "Tamborada de los Maños" , diarreas y otras hierbas eran habituales.
Los siguientes días continuamos mejor ya que nuestros cuerpos se iban aclimatando.

Bajamos a Huaraz y descansamos un par de días, unos más que otros, puesto que había eventos de gran interés en las discotecas de la ciudad.

De nuevo más compras y preparativos para afrontar las dos cumbres principales de nuestro proyecto. Jerónimo, nuestro porter-cocinero, nos recomendó que accediéramos por la quebrada de los Cedros, mejor que por la Quebrada de Santa Cruz, y una vez realizadas la ascensiones descenderíamos por esta ultima.

Alquilamos una combi (furgoneta de usos increíbles), salimos en dirección a Hualcayán, 120 Km. Al norte de Huaraz por carreteras y caminos dignos de ver. Llegamos al poblado, descargamos y pagamos al conductor.
Entablamos conversaciones con los nativos de la aldea para que nos proporcionasen burros, tarea nada fácil ya que no es el punto de partida habitual para comenzar la aproximación. Aquí, en Hualcayán, pernoctamos de forma agradable debido al trato con sus gentes, poco acostumbradas todavía al trato con expediciones de "gringos".

Preparamos los mulos y comenzamos una buena caminata entrando en la Quebrada de los Cedros, pasamos próximos a las lagunas Yuraccocha, Azulcocha Cullicocha y llegamos a un collado de 4.800m. para terminar esta jornada en el primer campamento.
Despertamos, desayunamos y nos pusimos en marcha de nuevo para acceder a la Quebrada Alpamayo. Pasamos la Laguna de Jancarurish y una hora más tarde llegamos al campamento base de la Quebrada del Alpamayo.

Las dos Siguientes jornadas ya no serian con las cargas en los burros, sino nosotros cargados como burros. Pasamos por un collado 5.000 m. Y así acceder al campamento morrena junto la Glaciar Bogan a 4.800 m. Al día siguiente continuamos la aproximación al campamento avanzado del Quitaraju, observando entre risas como un par de cordadas de andinistas descendían con frontales ya en la noche.

Despertamos a las 3:30 para desayunar y ponernos en la arista de la cara Norte del Quitaraju. Dura ascensión hasta la cima debido a sus 800 m. de vía. Una vez en la cumbre nos situamos en medio de una arista que prometía fuertes sensaciones, 12 rápeles nos separaban de completar nuestro primer 6.000 m. El descenso nos dio la expuesta de por qué los andinistas de ayer tardaron tanto "¿ahora quien se ríe?".

La siguiente jornada fue de descanso para recuperar alguna que otra tripa suelta.
Desmontar y transportar todo el material hasta el campamento avanzado del Alpamayo nos ocupó otro día.

Pregonamos a viva voz que nos íbamos a levantar a las 2:30 delante del resto de vecinos de tiendas (austriacos, colombianos, franceses…) magistralmente nos levantamos a las 00:30 para que no nos "pisaran la vía" de nuestro principal objetivo en esta expedición, el Nevado Alpamayo.

Para escalar la vía Ferrar hicimos una cordada de 2 y otra de 3. La dificultad técnica de los dos últimos largos, el frió de la noche y el continuo desprendimiento de hielo y nieve fue lo que dio carácter a la ascensión.

"CUMBRE", fotos y a rapelar. El descenso del Alpamayo fue menos comprometido que el del Quitaraju ya que era una línea más evidente y con alguna estaca en los rápeles, pero eso no quiere decir que nos libráramos de algún "mendrugazo" de hielo que arrastrara algún andinista poco madrugador (se levantarían a las 2:00?).

Desde el Campamento de altura del Alpamayo observamos las tarea ya terminadas, comenzamos el descenso hasta el campamento base de la quebrada Arhuaycocha, primer campamento que aconsejan en todas las guías para esta actividad, y que nosotros usamos como ultimo campamento gracias al acertado conejo de Jerónimo.

Tardamos en encontrar arriero, tanto que veíamos que nos tocaba pasar otra noche por allí. No teníamos mas comida y lo último que ingerimos eran unas galletas que nos dio un amable mejicano que por allí andaba. Gracias a Jerónimo, una vez mas, quien convenció a un arriero, bajamos a Cashapamapa. Se nos hizo interminable, todavía nos quedaban más de 25 Km y 1500 m. de desnivel.

Ya entrada la noche, casi sin luz en las linternas, conseguimos llegar hasta algún lugar de Cashapampa donde amablemente nos sirvieron unas cervezas que acompañamos con unos cigarrillos, en lo que nos hacían unos huevos con papas fritas (Creo que sobran más descripciones para este momento).

Esta misma noche conseguimos llegar al hostal en el que estábamos alojados en Huaraz y así poder descansar de una jornada no menos dura que las de escalada.

En esta historia también hubo Amazonas, Pacifico, museos, fiesta….. Pero si queréis saber algo mas, tan solo un vuelo Madrid-Lima con escala en Bogotá os separa de vuestra propia historia.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *