
Fíjense en los personajes
de esta fotografía.
Conviene que se queden ustedes con sus rostros,
tan risueños ellos, tan felices.
En esta foto hay apretones de manos,
sonrisas, miradas complacientes.
Todos estos gestos son signos de alegría
en los
seres humanos, maneras ya
establecidas de expresar felicidad y
bien aventuranza.
Pero no se equivoquen
ustedes. Las cosas no siempre son lo que parecen. En
realidad, estos individuos
están estableciendo las reglas para atacar de
cuajo y raíz nuestro
patrimonio natural.
Ordinariamente, cuando la
naturaleza retrocede herida, cuando se esquilma
la herencia de nuestros
hijos e hijas no aparece el rostro de las personas
responsables, pero aquí
tienen ustedes a unos cuantos, así es que, por
favor, no olviden estas
caras, porque estos señores -ni una sola mujer en
la foto, todos hombres en
actitud muy masculina de dominio de la
naturaleza, convencidos de
su propia importancia, en perfecta pose de
prebostes- están en la
firma del contrato con una empresa para comenzar los
trabajos de urbanización de
Segovia 21.
En ese acto, celebrado el
lunes 17 de julio, han anunciado el espectacular
“maná” que nos lloverá a
todos los segovianos y segovianas. Es la noticia
del siglo, tanto que “El
Norte de Castilla” la ha dedicado portada y
páginas preferentes y la ha
titulado así “El complejo Segovia 21 creará en
la finca Quitapesares cerca
de cinco mil puestos de trabajo”. Pueden verlo
ustedes si lo desean:
http://servicios.nortecastilla.es/pg060718/prensa/noticias/Segovia/200607/18/VAL-SEG-077.html
Desde aquí me atrevo a
señalar tres cosas:
1) Me
juego lo que ustedes quieran a que no se crearán esos cinco mil
puestos de trabajo. Ninguna
iniciativa ha creado nunca tantos puestos de
trabajo en Segovia. Es,
simplemente, un cebo para que nos traguemos un
azuelo bien afilado: una
privatización de terrenos públicos, un sacrificio
enorme de recursos
naturales, un ataque a la decencia de la vida pública
(piensen ustedes qué
categoría moral tiene que tener el presidente de una
institución pública que
enajena hectáreas de todos para una empresa privada
y luego, tras abandonar el
puesto, asume la dirección de ese ente privado
al que tan generosamente él
mismo ha entregado los terrenos públicos). Que
conste que este mismo
personaje ya nos prometió centenares de puestos de
trabajo y miles y miles de
alumnos extranjeros cuando privatizó el hospicio
para otra empresa privada:
la universidad SEK. Siempre el mismo cuento: se
utiliza el mito del
desarrollo para llenar los bolsillos de unos cuantos.
2) La
realidad es otra. Lo que ha hecho es incrementar la población de
Segovia en 31.042
habitantes. Pero, ¿dónde están esos habitantes? dirán
ustedes, ¿en qué se notan
esas 31.042 personas? Pues se apreciarán muy
notablemente en una cosa.
El Boletín Oficial de la
Provincia de Segovia del
14 de julio de 2006 (puede
descargarse en la siguiente dirección:
http://www.dipsegovia.es/contenidos/content.asp?contentid=3510&nodeid=3675
publica, en su página 15,
la petición del consejero delegado de Segovia
21 -ese que nos promete
tantos miles de puestos de trabajo- de 5.184.000
litros diarios (60 litros por segundo)
para uso industrial para riego de
campo de golf y riego de
zonas verdes de la actuación urbanística S.U.N.D.
Quitapesares-Complejo
Segovia 21. El agua se pretende obtener del emisario
de la E.D.A.R. de San Ildefonso-La
Granja (la depuradora de La
Granja, para
que se entienda). Para
comprender la magnitud de lo que pide este tragón
hay que tener en cuenta que
los últimos datos facilitados por el Instituto
Nacional de Estadística
(INE) procedentes de sus “Encuestas del Agua”,
realizadas en 2003 (no hay
datos más actualizados), señalan que el consumo
medio de agua en España fue
de 167 litros
de agua por habitante y día. Eso
equivale a añadir, en
exigencias hídricas, a Segovia los más de 31.000
habitantes que decíamos con
anterioridad. 167 litros
por 31.042 dan los más
de cinco millones de litros
diarios de los que hablamos. Y que no nos venga
con el cuento de que es
agua de la depuradora: esos millones de litros no
irán al río.
3) Dice la
prensa que el complejo reúne 39 parcelas de uso empresarial y
contempla la construcción
de unas 400 viviendas donde podrá asentarse una
población de 1.200
personas. Sin olvidar la futura ubicación de un campo de
golf, un centro de
seminarios, congresos y negocios, un complejo hotelero y
el vivero empresarial que
ya está en construcción. Pero este destrozo
urbanístico no se sentirá
solo: el ayuntamiento de Palazuelos (presidido
por un alcalde de Izquierda
Unida, no se olvide, ese mismo que está también
en la foto) ha celebrado su
particular 18 de julio con un enorme golpe a
nuestro patrimonio natural.
El pronunciamiento consiste en la aprobación de
la urbanización de la zona
norte del pantano del Pontón Alto en su margen
norte, la zona que está
junto a la carretera de La
Granja a
Torrecaballeros. Se llenará
aquello de chalés con un volumen de edificación
de 20 viviendas por
hectárea. Aquí no me atrevo ya a calcular las
exigencias de agua, pero lo
de Segovia 21 va a palidecer a su lado.
Por favor, repito mi ruego:
no olviden ustedes a los personajes de la foto.
Ya saben ustedes lo que les
debemos. Y me atrevo a pedirles más cosas:
pasen este texto, esta
dirección, que todo el mundo se entere de la sequía
que se nos avecina, del
derroche de recursos naturales que se realizará,
del ecocidio de ladrillo y
de asfalto que nos espera. Y, por favor,
muévanse ustedes, no se
queden con los brazos cruzados: civilizadamente,
eso sí, pero con todo la
insistencia posible: escriban a los periódicos,
hablen de esto en el bar,
organicen una campaña de escritos, de recursos
cuando salga la petición de
aguas a exposición pública y no olviden contar
a sus hijos e hijas, nietos
y nietas, que hay alguien que les quita la
tierra y el agua bajo sus
pies.
Fuente: www.hontanillademolicion.blogspot.com
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