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Carlos Bravo, de Centaurea, asegura que los intereses urbanísticos en la zona «siguen bloqueando el proceso»
Valentín Cabero, responsable del equipo de la Universidad de Salamanca
que ha redactado el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la
vertiente norte de la sierra de Guadarrama, dio por terminado el
trabajo en octubre del 2006 y se lo entregó a la Consejería de Medio
Ambiente de la Junta de Castilla y León. Casi año y medio después, el
documento sigue en algún cajón de la Consejería, a la espera de que los
responsables políticos decidan llevarlo al Consejo de Gobierno de la
Junta para aprobarlo y sacarlo después a información pública.
Los citados trámites serán previos a la aprobación definitiva por
las Cortes de Castilla y León y a la remisión del plan de ordenación al
Ministerio de Medio Ambiente para que tramite la declaración del futuro
parque nacional de la sierra de Guadarrama mediante la ley
correspondiente, contando también con la propuesta de ordenación del
lado sur que ya aprobó en el 2006 la Asamblea de Madrid y que,
probablemente a la espera de que Castilla y León dé el paso que le
falta, aún no ha sido ratificado por el Gobierno madrileño.
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, trató de
desbloquear la situación en septiembre del 2007 y reunió a los
consejeros de Madrid y Castilla y León, pero el compromiso que salió de
aquel encuentro para desatascar los trámites en unas pocas semanas,
según declaró la responsable castellano y leonesa, María Jesús Ruiz.
Bloqueo
Los grupos ecologistas de las dos comunidades autónomas, que
han reivindicado la declaración del parque nacional con las marchas de
Allende Sierra (la última vez el pasado otoño) consideran que «lo que
quieren los responsables políticos de las dos administraciones es
bloquear el proceso». Una de las razones para que siga bloqueado el
proceso de declaración serían «los intereses urbanísticos que pesan
sobre la zona», como se puede apreciar en las prisas de todos los
ayuntamientos de la zona afectada por la posible figura de protección
por modificar sus normas subsidiarias (como Navafría, cuyo término
municipal íntegro quedaría dentro del parque nacional, o El Espinar), y
también por los proyectos que ya están en marcha, como los que están en
distinto grado de ejecución en Palazuelos de Eresma o el proyecto de
este ayuntamiento para construir una prensa en el río Cambrones que no
sería posible con el parque nacional.
Los ecologistas apuntan que, además de los alcaldes que «no apoyan
para nada el proceso de declaración», también ha habido tácticas
dilatorias, como las empleadas por el consejero Carlos Fernández
Carriedo en la legislatura anterior indicando que había mandado el
documento elaborado por el equipo de Cabero a los ayuntamientos para
consultarles después. «Pero ese documento no era el PORN ni nada sino
unas líneas políticas con el contenido que querían dar al parque en el
lado de Castilla y León, las 11.000 hectáreas que sólo afectarían a las
cumbres, y ni siquiera se envió a los ayuntamientos», asegura Bravo.
El trámite que falta, pues, es sacar a información pública el PORN
redactado por el equipo de la Universidad de Salamanca para que los
ciudadanos planteen sus alegaciones y, en opinión de los grupos
ecologistas, hacer un trámite especial de información pública para los
ayuntamientos. Pero antes sería necesario que el documento lo aprobara
la Junta de Castilla y León.
Después de estos trámites, el PORN tendrían que aprobarlo las
Cortes regionales, que remitirían el documento al Ministerio para que
tramite la ley de declaración del parque nacional.
Fuente: M. A. L. El Norte de Castilla
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