Alcaldes y promotores consideran que la oferta que se avecina
mitigará la despoblación, aunque la mayoría serán segundas residencias
La
fiebre inmobiliaria parece haber saltado definitivamente la sierra de
Guadarrama y amenaza con llegar a todos los rincones de la provincia, por muy
escondidos que parezcan. Muchos pueblos de la provincia, por no decir la
mayoría, albergan planes que posibilitarán en los próximos años la construcción
de urbanizaciones con centenares de viviendas. Y no estamos hablando solo del
alfoz de Segovia, donde la actividad constructora es frenética en lugares como
Palazuelos, La Lastrilla,
Hontanares o Valverde del Majano, sino a pueblos como Grajera, Juarros de
Voltoya, Bernuy de Porreros, Montuenga, Fuente de Santa Cruz, Sebúlcor o Fresno
de la Fuente,
además de grandes poblaciones como Cuéllar o Riaza, que también están en
proceso de actualizar su normativa en materia de urbanismo.
La inminente entrada en servicio del AVE explica la eclosión inmobiliaria de
los municipios más cercanos a Segovia, pero el interés inmobiliario alcanza en
la actualidad al resto de la provincia, con el consiguiente interés de los
alcaldes, convencidos de que la construcción de nuevas viviendas será decisiva
para recuperar la población perdida en las décadas de 1950 y 1960 y, en
definitiva, crecer en servicios y bienestar.
Los empresarios creen que resulta posible y rentable seguir vendiendo casas en
los pueblos porque la gente prefiere la vivienda a estrenar que ocupar una
vieja, pero son muchos los que desconfían de que esta fórmula sirva para
afianzar o ganar población, ya que en la mayoría de los casos se trata de
viviendas que serán utilizadas como segundas residencias por ciudadanos que
residen fundamentalmente en Madrid.
Aun así, la receptividad de los alcaldes a las nuevas propuestas de los
promotores inmobiliarios es absoluta, aunque a muchos les aterre los problemas
que en un futuro no muy lejano, casi inminente pueden acarrearles en materia de
servicios e infraestructuras.
HONTANARES
El dormitorio de Segovia
«Paraíso
de ilusión. Residencial La Atalaya. Extraordinario paraje natural. 307
unifamiliares, 4 y 5 dormitorios. Zonas comunes: piscina, paddle y tenis.
Primeras calidades». Estamos en Hontanares de Eresma, a 10 kilómetros de
Segovia, o sea, dentro de su alfoz. La última guía editada por la Diputación Provincial
atribuye a esta localidad 306 habitantes, pero el dato, recogido en el 2003, no
se ajusta a la realidad. Según el alcalde, Pedro Luis Cuesta (PSOE), ya hay más
de ochocientos censados, aunque las nuevas urbanizaciones no tardarán en
transformar Hontanares en una pequeña ciudad de más de dos mil vecinos.
La última promoción, integrada por 150 viviendas, se está entregando en estos
días. Con ellas, ya serán 500 las viviendas construidas en Hontanares en los
últimos tres años. Pero el grueso de urbanizaciones está por llegar. Según el
alcalde, en los próximos años se levantarán 900 nuevas viviendas, aunque en
esta ocasión acompañadas de zonas de servicios, locales comerciales,
equipamientos, etcétera. De momento, no hay vivienda pública, pero los precios
son más bajos que en otras localidades. Entre 160.000 y 200.000 euros cuesta
una casa en Hontanares.
JUARROS DE VOLTOYA
3.200 viviendas
En
Juarros de Voltoya el Ayuntamiento está inmerso en la tramitación de nuevos
planes que le permitan autorizar la construcción de un campo de golf de 18
hoyos. El proyecto, según explica el alcalde, Félix Renedo (PP), se llevará a
cabo en varias fases. La primera prevé el campo de golf y 1.200 viviendas. El
resto se irán edificando en los próximos años, progresivamente. El Ayuntamiento
quiere poner a disposición de los promotores alrededor de 2.000 hectáreas
distribuidas en varias parcelas.
De esta manera, Juarros de Voltoya dejará de ser un pueblecito de 290
habitantes, aunque es posible que la mayoría de los nuevos pobladores utilicen
su vivienda como segunda residencia.
NORDESTE
Eclosión inmobiliaria
El
caso de Grajera llama la atención porque se trata de una población asentada en
el nordeste de la provincia, una de las comarcas menos pobladas. Allí, el
Ayuntamiento promueve la construcción de unas 500 viviendas que ya se están empezando
a edificar. La mayoría son chalets y se construyen con respeto a la
arquitectura tradicional de la zona. En el 2003 Grajera tenía 108 habitantes.
¿Cuántos ganará en unos años?
Cerca de esta localidad está Fresno de la Fuente, donde hay proyectadas 270 viviendas.
Fresno de Cantespino, también en el nordeste, ya cuenta con su propia
urbanización, y en Sebúlcor también se localizan nuevos proyectos al amparo de
su cercanía a las Hoces del río Duratón. La fiebre del ladrillo parece haber
llegado pues, al nordeste, hasta ahora una de las comarcas más deprimidas de la
provincia de Segovia.
La cuestión es saber si la construcción de nuevas viviendas va a conllevar un
aumento de población. En la
Coordinadora para el Desarrollo Integral de la Comarca Nordeste
(Codinse) desconfían de la construcción masiva de viviendas. La responsable de
Vivienda del grupo de acción local, Eva González, considera que es mejor y más
efectivo promover en cada pueblo 10 ó 15 viviendas y poner el énfasis en la
creación de puestos de trabajo. Para ello, Codinse colabora en un programa que
está teniendo éxito en comunidades autónomas como Castilla y León, Madrid,
Aragón y Cantabria. Se llama Abraza la tierra y tiene como objetivo fijar
población de manera permanente. Está dirigido a emprendedores, pero también a
personas que quieran ocupar puestos de trabajo que habitualmente no se cubren.
En el nordeste segoviano, Abraza la tierra está empezando a dar sus frutos y ya
ha conseguido instalar en la comarca a once familias.
En la no muy lejana Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña, más al norte de
la provincia, está en proyecto la construcción de un balneario de aguas
termales que posiblemente llevará aparejadas nuevas viviendas.
LOS PUEBLOS GRANDES
Cuéllar
Los
municipios de más población tampoco son ajenos a la fiebre constructora, aunque
están tratando de promover nuevos planes racionales y basados en modelos de
sostenibilidad. Es el caso de Riaza o Cuéllar. El urbanismo en la villa
cuellarana, vendrá marcado por el desarrollo de un Plan General de Ordenación
Urbana que en estos momentos se encuentra en fase de redacción.
Respecto a la vivienda, Cuéllar ha experimentado en los últimos años el
despliegue de su particular burbuja inmobiliaria. Todos los días surgen nuevas
promociones, pero cabe destacar la construcción de un centenar de pisos en el
barrio de Santa Clara, a punto de ser entregados a sus propietarios.
Igualmente, el desarrollo de la zona denominada El Soto supondrá un nuevo
impulso para el municipio. Allí se construirán viviendas, pero también existe
la posibilidad de creación de un centro comercial que contará con aparcamientos
subterráneos privados, una novedad en la villa.
También a lo largo de este años será de vital importancia la construcción de 24
viviendas de protección oficial para régimen de alquiler en el solar del
antiguo colegio de 'Niñas Huérfanas', informa Mónica Rico.
El Norte de Castilla
CARLOS
ÁLVARO/SEGOVIA