Elías de Andrés regresó de completar el ‘Colorado Fourteneers Grand Slam’ el día de su vigésimo noveno aniversario
Si a cualquier ciudadano le preguntaran cómo le gustaría celebrar su 29
cumpleaños, seguramente contestaría resignado que la cercanía a la
treintena no merece ni fiestas ni regalos, que es una edad que en vez
de celebraciones, sugiere un estado de depresión de más de dos días en
cama...
Pero Elías de Andrés no es un ciudadano cualquiera, y lejos
de querer restar velas en su tarta, celebró su vigésimo noveno
cumpleaños sumándole 24, para lograr un total de 53; una por cada pico
de más de 14.000 pies (4.267 metros) escalado de las montañas Rocosas
de Colorado, en Estados Unidos.
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Acompañado de su mujer, Bridget, a quien considera su mayor
apoyo y que ha realizado junto a él más de cuarenta de estos 53 picos,
el segoviano se mudó hace tres años a Colorado, con la intención de
“pasar allí uno o dos años, buscando un lugar donde progresar y
aprender juntos un poquito más sobre el mundo de la montaña”, declara
De Andrés. El segoviano nunca imaginó que, al final, el viaje se
alargaría hasta el pasado 28 de julio, día de su cumpleaños y también
día en el que regresó a su casa americana tras completar, con la subida
al Snowmass Mountain, el “Colorado Fourteeners Grand Slam”.
Elías de Andrés relata cómo su interés por realizar este
proyecto surgió cuando comenzó a trabajar como instructor de montaña en
una escuela de Colorado. “Para mí, los pies, como medida, no
significaban nada y en mi mente tenía escalar montañas concretas que
ofrecían bonitas escaladas”, explica De Andrés, que añade cómo poco a
poco “los alpinistas americanos me empezaron a meter el gusanillo de
los fourteneers, catorcemiles, hablando en pies y en inglés”. Y el
gusanillo consiguió su objetivo; hacer que De Andrés emprendiese un
viaje merecedor del adjetivo ‘apoteósico’, ya que subir cada una de las
montañas más altas de las Rocosas supone una auténtica hazaña, y son
varios los peligros de la naturaleza a los que se exponen los
alpinistas en cada una de ellas.
Elías de Andrés define las Rocosas como “una cordillera con
características similares a los Pirineos, pese a que su altura media es
como los Alpes”. El segoviano describe que las condiciones invernales
se asemejan a las alpinas y explica cómo “el hielo y la nieve, junto
con temperaturas por debajo de los -20ºC se apoderan cada año de la
vida de varias personas, especialmente por las avalanchas que barren de
manera constante sus laderas”. Asimismo relata que estas montañas
reúnen todas las características, a falta de grandes glaciares, para
practicar alpinismo invernal “de una manera muy comprometida”. Por otra
parte, el alpinista explica cómo en primavera y verano, “los corredores
de nieve transformada y las inmensas caras y aristas de roca hacen las
delicias de escaladas técnicas”.
La mayor complicación para Elías de Andrés durante su periplo
por las Rocosas llegó con la primavera, cuando una lesión en su tobillo
derecho truncó una expedición a Alaska, para intentar la primera
travesía española al Makinley, que el alpinista tenía prevista realizar
en abril. Este contratiempo le supuso, no solo tener que anular esa
expedición,sino también pasar, como relata, “el mes de julio entero de
manera maratoniana”, ya que hasta entonces no recibió el alta médica y
tuvo que ascender hasta 18 picos en treinta días.
Esta circunstancia, según De Andrés, “fue más dura que el
proyecto entero, pues en verano vas a la carrera, ya que debido a la
enorme actividad eléctrica de las tormentas que a diario sacuden la
zona centra de Estados Unidos, sabes que no te puedes exponer pasado el
mediodía”.
Elías de Andrés y Bridget, quien no dudó en cargar con más
peso cuando el tobillo de su marido se resintió, se vieron entonces
obligados a escalar de noche y a primera hora de la mañana, teniendo
que darse, en numerosas ocasiones, la vuelta por el mal tiempo.
Finalmente esta sólo fue una piedra más en el camino que ambos
alpinistas pudieron esquivar y que no impidió que Elías de Andrés
lograse el objetivo que se marcó en 2004.
Elías de Andrés no quiso finalizar su relato sin antes aclarar
que, si bien son 54 los picos existentes en Colorado, el “Grand Slam”
lo componen 53, ya que uno de ellos, el Culebra Peak forma parte,
íntegramente, de una propiedad privada, por lo que como cuenta De
Andrés, “hay que pagar un permiso a un particular para que te deje
escalar su montaña”.
El alpinista segoviano se muestra indignado por esta
circunstancia, y declara que “rechacé dirigirme allí, porque los
permisos en las grandes montañas se pagan a los gobiernos e
instituciones que, en teoría, usan el dinero para la mejora del medio
ambiente en la montaña, los accesos...”, y explica el debate que existe
en Colorado en torno a si es necesario subir el “Culebra Peak” o no
para incluir en el currículum el “Fourteneer Grand Slam”. Elías de
Andrés se desmarca de esta polémica y se muestra orgulloso de haber
repetido varias de estos picos, pudiendo cifrar en cerca de 70 las
cimasde más de 4.000 metros subidos en su vida.
Ahora disfrutará de unos meses de descanso en Segovia, durante
los cuales preparará un nuevo proyecto en Patagonia, donde de nuevo
junto a Bridget, se desplazará 4 ó 5 meses para intentar subir varias
montañas. Entre éstas que el alpinista tiene previsto ascender, se
encuentran el Aconcagua, la cumbre más alta de América con 6.962
metros, y La Normal, una travesía en el “Hielo Patagónico Sur”, que
tras la Antártica y Groenlandia es el casquete helado más grande de la
tierra, más alguna que otra escalada por determinar en una de las zonas
más salvajes de la tierra.
Ana Vázquez - El Adelantado de Segovia
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